Ana Belén Montes es una espía convicta. Pero muy peculiar. Ella trató de influenciar a sus colegas en el Pentágono para que cambiaran sus prejuicios negativos hacia Cuba y transfirió información a la isla cuando consideró que estaba en peligro. Entonces, hace ya 15 años frente al juez ...
"Su Señoria, me compromet con la actividad que me tiene frente a Usted porque preferi obedecer a mi conciencia antes que a la Ley." 
 
"Creo que politica de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa hacia un vecino, y me senti obligada moralmente a ayudar a la isla a defenderse a si misma de nuestros esfuerzos de imponerles nuestros valores y sistema politico" 
 
"Por que no dejar que Cuba haga su propia travesia interna, tal como los Estados Unidos han estado haciendo por mas de dos siglos?" 
 
"Mi manera de responder a esta politica hacia Cuba pudiera haber sido moralmente incorrecta. Quizas el derecho de Cuba a existir libre de presiones politicas y economicas hostiles no justificaba darle a la isla informacion clasificada para ayudarla a defenderse. Solo puedo decir que lo he hecho para cotrarrestar lo que creo es una injusticia grave." 
 
"Mi mayor deseo es que Cuba y los Estados Unidos logren establecer relaciones amistosas." 
 
"Esto permitiria a Cuba deponer politicas defensivas y ensayar con menos presion cambios en su sociedad".
Lo dicho por Ana ante el juez resulta familiar en estos tiempos de acercamiento entre Cuba y los EEUU. Ana no pidio ni recibió dinero alguno por estar adelantada a su tiempo. Pero la condenaron a 25 años de prision. En el 2016 se le diagnosticó cáncer de seno. Ahora más que nunca hay que liberarla.

Por favor Señor Presidente,
 

¡Libere a Ana Belén Montes!